Tipos de conservación ambiental.
Conservación de los árboles: es
la protección del árbol en crecimiento contra el fuego, los insectos y las
enfermedades. El fuego, es considerado un destructor de los bosques, es
también, una herramienta útil para su mantenimiento, si se emplea con
precaución. Los insectos, como la lagarta peluda, las moscas de sierra y la
procesionaria del pino, y las enfermedades ocasionan grandes pérdidas. No
obstante, las medidas de control biológico, las ocasionales fumigaciones aéreas
y los ciclos de tala adecuados resultan
cada vez más eficaces. También están los métodos de explotación, que van desde
la tala de todos los árboles (tala integral) hasta la tala de árboles maduros
previamente seleccionados (tala selectiva), y con la forestación, bien por
medios naturales o por plantación de árboles nuevos. La intensidad y frecuencia
de las talas debe tener como objetivo la producción sostenida durante un
periodo de tiempo indefinido.
Conservación de la fauna: es la disponibilidad de
alimento natural y abrigo para las poblaciones de cada una de las especies de
un hábitat dado. Dos importantes amenazas a las que se enfrenta la vida
silvestre es la destrucción de hábitats, debida a la contaminación, a la
agricultura, a la extracción de aguas subterráneas y, sobre todo, a la
expansión urbana; y la fragmentación de hábitats en parcelas demasiado pequeñas
para que puedan mantener las poblaciones autóctonas de animales también está la caza furtiva y el tráfico
ilegal de plumas, cuernos, marfil y pieles han llevado a muchas especies al
borde de la extinción. Otra amenaza para la fauna autóctona de un lugar es la
introducción, en un ecosistema, de especies exóticas que pueden desplazar a las
especies que de forma natural habitan en él. Los parques nacionales y reservas
naturales constituyen territorios protegidos que, en muchas ocasiones albergan
especies animales y vegetales amenazadas.
Conservación del suelo: presenta medidas
básicas, actualmente en su uso, y los mismos se encuentran divididos en
categorías de capacidad. En este sistema los suelos más llanos y estables se
asignan a los cultivos anuales, y otras áreas a las plantas perennes, como las
herbáceas y las leguminosas, al pastoreo o a la explotación forestal. Otro
método de conservación consiste en incorporar plantas regeneradoras del suelo
en la rotación de cultivos. Otro método de conservación del suelo es el cultivo
en franjas, es decir, en bandas alternas de cultivos y tierra en barbecho. Este
método es eficaz en el control de la erosión eólica en suelos semiáridos que
han de quedar periódicamente en barbecho para ser productivos. Además, el
mantenimiento de la fertilidad del suelo a menudo implica el empleo de
fertilizantes inorgánicos (químicos) acondicionamiento del suelo.
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